Semana 1 – Lunes

Lectura Bíblica

Sal 110:3 KJA; Mr 18:3

Leer con oración

«Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes» (1 Ts 2:13).

CREER 100% EN LA PALABRA DEL SEÑOR

Ahora comenzamos una nueva serie del Alimento Diario, basada en el Evangelio de Juan, cuyo tema es «Palabra, Vida y Edificación». En este Evangelio, la carga del Espíritu es, además de los relatos históricos, presentar el plan de Dios para relacionarse con el hombre por medio de la Palabra. Por medio de Su encarnación, vivir humano, muerte y resurrección, Él dispensa Su vida para la edificación de la iglesia.

El título del mensaje de esta semana es: «Una visión de águila». Antes de comenzar a ver el contenido como tal, de los escritos del apóstol Juan, mostraremos la importancia de la palabra profética para el avance de la obra del Señor. Además, trataremos más sobre el valor del ministerio del apóstol Pedro y las dificultades que enfrentó. Asimismo, veremos la razón por la cual Dios levantó al apóstol Pablo, quién era él, cómo fue su conversión y cómo su ministerio ayudó y ayuda a las iglesias hasta hoy. Por último, presentaremos los escritos de Juan, su historia, el significado de su ministerio y cómo sus palabras cambiarán nuestra visión.

Estamos muy felices por todo lo que el Señor ha hecho en la actualidad. En este final de los tiempos, creemos que Dios encontró las condiciones para hacer que Su iglesia colabore con Él, cumpliendo Su voluntad y trayendo Su reino a la tierra. Para ello, la palabra profética ha sido fundamental. La iglesia percibió que la palabra profética es sumamente importante para el avance de la obra del Señor, pues nos da la dirección para llevarnos a hacer la obra de Dios en la tierra.

Los tesalonicenses recibieron la palabra del apóstol Pablo «según es en verdad, la palabra de Dios» (1 Ts 2:13) y por eso la Palabra actuó poderosamente en ellos. La revelación de la palabra profética es responsabilidad de Dios. Cuando Dios la revela, a la iglesia le compete colaborar con esa Palabra, creyendo. Cuando la iglesia cree, la palabra opera y hace la obra de Dios.

Necesitamos creer 100% en la palabra del Señor. Si hay 1 % de duda o cuestionamiento, la palabra no operará. Por eso, es importante creer 100% en la palabra de Dios con la sencillez de un niño. Vemos esto entre nuestros adolescentes, que están siendo bendecidos por creer en la palabra de Dios y por obedecer en un 100%. Por tanto, la Palabra ha sido eficaz en ellos.

Adán y Eva, cuando estaban en el huerto del Edén, eran totalmente sencillos y obedientes a todo lo que Dios hablaba. El hablar de Dios era darles vida, salud y dirección. Pero la serpiente vino para poner duda sobre la palabra de Dios. Satanás puso en la mente de Eva solo un 1% de duda cuando preguntó: «¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?» (Gn 3:1). Solo bastó una pregunta, porque el enemigo sabía que, a pesar de que Eva era fiel y obediente a Dios, si lograba poner en su mente solo un 1 % de duda en cuanto a la palabra de Dios, todo habría acabado.

Al aceptar la argumentación de Satanás, Eva comenzó a dudar de la palabra divina, causando, entonces, la desconexión entre el hombre y Dios. No permitamos que Satanás ponga en nosotros ni un 1 % de duda en cuanto a la palabra de Dios. ¡Creamos 100% en Su palabra! Si identificarnos que la Palabra proviene de Dios, no dudemos ni cuestionemos, sino recibámosla con la sencillez de un niño (Mt 18:3).

Citamos nuevamente el ejemplo de nuestros adolescentes. Además de todo lo que el Señor nos dio en los últimos años: el colportaje dinámico, las salidas para la predicación del evangelio, la red de cuidado de las Mujeres Conectadas y de los Hombres de Oración; también está levantando un ejército de adolescentes. Antes, nuestros adolescentes eran una dificultad para la iglesia, porque no sabíamos qué hacer con ellos. Ellos no se involucraban en las actividades de la iglesia y pocos apreciaban la palabra del Señor. Pero, ahora, ¡vemos a Dios haciendo un milagro en ellos!

La aurora está ocurriendo en nuestros días. El amanecer se refiere a la venida del Señor y con eso Dios está cumpliendo la promesa que Le hizo a Cristo: formar un ejército de jóvenes santos (Sal 11.0:3 KJA). Nuestros adolescentes y niños están surgiendo como gotas de rocío, componiendo ese ejército formidable. Ellos son sencillos, obedientes y están amando la palabra profética, haciendo la inmersión y la transcripción de la Palabra, saliendo a las calles para predicar el evangelio del reino y sembrar libros. Además, ellos tamhién están atrayendo a sus amigos y personas cercanas para acompañarlos. Está ocurriendo algo que nunca habíamos visto ni imaginado. Hace poco, supimos que algunos grupos familiares de Belo Horizonte, antes de la reunión, salieron por el barrio buscando adolescentes en las calles. Un grupo llevó a 23 adolescentes a la reunión, otro llevó a 12. Antes, eso era algo impensable, ¡pero ahora está sucediendo!

Ese es uno de los milagros que el Espíritu está operando en nuestros días. Frente a estos milagros, lo que debemos hacer es colaborar con el Señor. Busquemos a los adolescentes en las calles, los compañeros de nuestros hijos, vecinos, amigos y traigámoslos a la reunión. Si los llevamos a una reunión religiosa, no tendrán ningún interés, pero si son conducidos a la inmersión en la Palabra, ellos tocarán en la Palabra que es espíritu y vida, tendrán un «shock» espiritual. Eso realmente cambiará sus vidas y los hará permanecer en la iglesia. La tasa de crecimiento de la iglesia aumentará mucho de aquí en adelante con la presencia de los adolescentes. Lo que necesitamos es ser sencillos y obedientes a la palabra de Dios.

Escriba la frase que más tocó su corazón.

Destaque los puntos clave de esta frase.

Ore de acuerdo con el contenido destacado.

Lectura de apoyo:

«Los grandes diamantes de la Biblia» – caps. 27-29 – Dong Yu Lan.

«La palabra profética en la era del Apocalipsis» – caps. 2 y 4 – Pedro Dong.